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Edgardo Vigo

del 13 de noviembre de 2003
al 15 de marzo de 2004

 

SÍNTESIS
MUESTRA
ARTISTAS
OBRAS
 
 
 
Muestra

por Daniel Besoytaorube, curador

Edgardo-Antonio Vigo fue un artista múltiple, creador de objetos y máquinas inútiles, poeta visual, editor de las revistas Diagonal Cero y Hexágono, constante organizador de eventos, participante activo del circuito internacional de arte correo y uno de los más destacados artistas del conceptualismo político latinoamericano.

Si bien por distintos motivos Vigo permaneció durante muchos años en su ciudad natal, La Plata, exponiendo sus trabajos, no es menos cierto que su obra estuvo presente constantemente en el exterior a través del arte correo.

Salvo para algunos críticos y artistas, su obra comenzó a conocerse mejor en la década de los 90, y en esta oportunidad, es el Espacio Fundación Telefónica el que contribuye a dar mayor visibilidad a quien, en algunos aspectos, se anticipó a muchas corrientes del arte contemporáneo internacional.


La selección de los trabajos parte de la presencia de objetos tales como el "Cargador eléctrico" (1957), el "Señalamiento octavo", "Devolución de las aguas en Punta Lara" (1970-71) y el "Anteproyecto de Tres Pebetes Poéticos Matemáticos no Tradicionales (in)comestibles" (1990), que participaron en la Bienal de San Pablo, Brasil de 1994 y que actualmente pertenecen a una importante colección particular. Una instalación inédita (iba a montarse en la ciudad de Rosario en los comienzos de los años 90 y nunca se concretó) en la que están "presentes" dos referentes fundamentales en la obra de Vigo: Marcel Duchamp y Macedonio Fernández. Una serie de xilografías (1983), su serie Grafitti (1995), su Caja tipográfica para realizar poesía visual (1994), y el Homenaje a Fontana (1968).

La exposición incluye también dos aspectos significativos de su labor creadora: por un lado, su trabajo editorial, a través de su serie de publicaciones y, por otro, el universo epistolar que fue construyendo a lo largo de los años. Vigo escribió: "...no puedo usar otro medio comunicativo, me es indispensable y siempre digo que la correspondencia ha sido no solamente mi arma preferida para estar con los demás seres queridos sino casi mi único implemento de comunicación directa...". Se seleccionaron cartas, sobres, postales y distintos tipos de impresos que viajaban por correo y que moldearon una invisible trama de impresiones y reflexiones teóricas a través del tiempo y el espacio

La mayoría de las obras de la presente exposición, salvo la perteneciente al Museo de Bellas Artes de la Provincia de Buenos Aires y las de la colección de Marión y Jorge Helft, fueron obsequios de Vigo a un número reducido de amigos-artistas, como Claudia Del Río, Mario Gemin, Cecilia Gispert, Miguel Deserio, Ataulfo Pérez Aznar y quien escribe estas líneas, que lo acompañaron en las últimas décadas de su vida. Por ello, esta muestra es a la vez un homenaje de la gente que compartió con él una profunda amistad, años de correspondencia, relación y discusiones estéticas, y que reunió y reconstruyó en esta exhibición una parte importante de su labor creadora, cumpliendo con un deseo de Edgardo-Antonio Vigo, tal como lo expresó en una de sus cartas: "...las múltiples proyecciones tienen para mí la necesidad de que se reúnan en su derredor; sería hermoso el día de la inauguración todos aquellos personajes queribles que tengo y que provienen de una escala caleidoscópica, desde la aventura al arte, desde la creatividad a la llaneza de lo cotidiano, desde aquellos que uno sabe estar en deuda hasta algunos que seguro creen estarlo con uno. Todo esto a través de un inconsciente que es realmente poético y que mueve a uno a la aventura real de lo desconocido. Esas PLÁCIDAS UTÓPICAS REALIZABLES entre las que se cuentan su presencia, es un compromiso que no saco de prepotencia sino que trato de crearlo sanamente, como si fuera una necesidad; para ello apelo a colocar en el tapete a mi propia necesidad de ver ciertos rostros, actitudes, tics, señales, miradas, y toda esa calidez que cierta parte del género humano a mí me trasmite...".


Prólogo a la novela de Vigo (Fragmento)
por Carlos Basualdo

"Casi desde sus inicios la obra de Vigo establece conexiones íntimas, fieles y permanentes con los trabajos de Marcel Duchamp y Macedonio Fernández. Con Duchamp, Vigo comparte una irreverencia lúdica hacia los cánones tradicionales del arte, un fino sentido del humor y una misma tenacidad en el intento de componer sus trabajos como acertijos cuyo desciframiento requiere una participación activa del espectador que, en última instancia, es un ejercicio subjetivo de interpretación. Como Duchamp, Vigo también podría haber afirmado que la operación estética cuenta con dos polos, aquel que hace una obra y aquel otro que la mira, y que ambos poseen una importancia similar.* Cuando en 1968 Vigo realizó sus "Poemas Matemáticos Incomestibles" encerrando un objeto misterioso en dos latas de atún vacías y soldadas entre sí, seguramente ignoraba que el sonido hermético que su trabajo atesoraba ya resonaba con el de otro ready-made asistido, el del ovillo que Duchamp encerró en 1916 entre dos placas metálicas luego de esconder en su interior algún otro objeto indeterminado cuyos efectos al sacudir la pieza le dieron título: "With Hidden Noise".

Como Duchamp, Vigo compondrá sus pequeños museos personales, cajas de cartón en las que irá almacenando desordenadamente las páginas-capítulos de su novela interminable. Y al igual que Duchamp, Vigo se confesará un artesano y nunca, hasta el día de la fecha, abandonará su trabajo como xilógrafo y su atracción por la madera, herencia de una infancia transcurrida en contacto estrecho con la carpintería de su padre: "el olor del cedro en el aire, las ganas de correr a sumergirme en la madera, entre los rulos de viruta tirados por todas partes".** Con Macedonio, Vigo comparte una actitud lúdica e investigativa hacia la producción artística, un mismo deseo de volver partícipe al espectador de un juego estético cuya finalidad es el conocimiento más pleno de sí mismo y una misma afición por los títulos absurdos –prólogos interminables en Macedonio y anteproyectos irónicos en Vigo-. Como Macedonio, Vigo piensa en sus trabajos como obras abiertas, reciclables, agregados efímeros de partes que pueden eventualmente ser recombinadas, vueltas a componer, resignificadas.*** Frente a la obra terminada Vigo antepone el bosquejo, frente a la novela de formación del carácter, con su desarrollo orgánico y su remate concluyente, Vigo antepone la trama policial, en la que la verdad es fundamentalmente especulativa y los hechos un juego de meras suposiciones incomprobables."

"La lógica del código estético es quizás el objeto de todas las investigaciones de Vigo. Su trabajo tiende a desnaturalizar las reglas del juego del arte, a mostrar al código en tanto sistema arbitrario sancionado por el consenso, o sea, a demostrar efectivamente su historicidad. No hace falta resaltar las dimensiones políticas de un proyecto tal

 


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