Muestra
por Daniel Besoytaorube, curador
Edgardo-Antonio Vigo fue un artista múltiple,
creador de objetos y máquinas inútiles,
poeta visual, editor de las revistas Diagonal Cero
y Hexágono, constante organizador de eventos,
participante activo del circuito internacional de arte
correo y uno de los más destacados artistas
del conceptualismo político latinoamericano.
Si bien por distintos motivos Vigo permaneció durante
muchos años en su ciudad natal, La Plata, exponiendo
sus trabajos, no es menos cierto que su obra estuvo
presente constantemente en el exterior a través
del arte correo.
Salvo para algunos críticos y artistas, su
obra comenzó a conocerse mejor en la década
de los 90, y en esta oportunidad, es el Espacio Fundación
Telefónica el que contribuye a dar mayor visibilidad
a quien, en algunos aspectos, se anticipó a
muchas corrientes del arte contemporáneo internacional.
La selección de los trabajos parte de la presencia
de objetos tales como el "Cargador eléctrico" (1957),
el "Señalamiento octavo", "Devolución
de las aguas en Punta Lara" (1970-71) y el "Anteproyecto
de Tres Pebetes Poéticos Matemáticos
no Tradicionales (in)comestibles" (1990), que
participaron en la Bienal de San Pablo, Brasil de 1994
y que actualmente pertenecen a una importante colección
particular. Una instalación inédita (iba
a montarse en la ciudad de Rosario en los comienzos
de los años 90 y nunca se concretó) en
la que están "presentes" dos referentes
fundamentales en la obra de Vigo: Marcel Duchamp y
Macedonio Fernández. Una serie de xilografías
(1983), su serie Grafitti (1995), su Caja tipográfica
para realizar poesía visual (1994), y el Homenaje
a Fontana (1968).
La exposición incluye también dos aspectos
significativos de su labor creadora: por un lado, su
trabajo editorial, a través de su serie de publicaciones
y, por otro, el universo epistolar que fue construyendo
a lo largo de los años. Vigo escribió: "...no
puedo usar otro medio comunicativo, me es indispensable
y siempre digo que la correspondencia ha sido no solamente
mi arma preferida para estar con los demás seres
queridos sino casi mi único implemento de comunicación
directa...". Se seleccionaron cartas, sobres,
postales y distintos tipos de impresos que viajaban
por correo y que moldearon una invisible trama de impresiones
y reflexiones teóricas a través del tiempo
y el espacio
La mayoría de las obras de la presente exposición,
salvo la perteneciente al Museo de Bellas Artes de
la Provincia de Buenos Aires y las de la colección
de Marión y Jorge Helft, fueron obsequios de
Vigo a un número reducido de amigos-artistas,
como Claudia Del Río, Mario Gemin, Cecilia Gispert,
Miguel Deserio, Ataulfo Pérez Aznar y quien
escribe estas líneas, que lo acompañaron
en las últimas décadas de su vida. Por
ello, esta muestra es a la vez un homenaje de la gente
que compartió con él una profunda amistad,
años de correspondencia, relación y discusiones
estéticas, y que reunió y reconstruyó en
esta exhibición una parte importante de su labor
creadora, cumpliendo con un deseo de Edgardo-Antonio
Vigo, tal como lo expresó en una de sus cartas: "...las
múltiples proyecciones tienen para mí la
necesidad de que se reúnan en su derredor; sería
hermoso el día de la inauguración todos
aquellos personajes queribles que tengo y que provienen
de una escala caleidoscópica, desde la aventura
al arte, desde la creatividad a la llaneza de lo cotidiano,
desde aquellos que uno sabe estar en deuda hasta algunos
que seguro creen estarlo con uno. Todo esto a través
de un inconsciente que es realmente poético
y que mueve a uno a la aventura real de lo desconocido.
Esas PLÁCIDAS UTÓPICAS REALIZABLES entre
las que se cuentan su presencia, es un compromiso que
no saco de prepotencia sino que trato de crearlo sanamente,
como si fuera una necesidad; para ello apelo a colocar
en el tapete a mi propia necesidad de ver ciertos rostros,
actitudes, tics, señales, miradas, y toda esa
calidez que cierta parte del género humano a
mí me trasmite...".
Prólogo a la novela de Vigo (Fragmento)
por Carlos Basualdo
"Casi desde sus inicios la obra de Vigo establece
conexiones íntimas, fieles y permanentes con
los trabajos de Marcel Duchamp y Macedonio Fernández.
Con Duchamp, Vigo comparte una irreverencia lúdica
hacia los cánones tradicionales del arte, un
fino sentido del humor y una misma tenacidad en el
intento de componer sus trabajos como acertijos cuyo
desciframiento requiere una participación activa
del espectador que, en última instancia, es
un ejercicio subjetivo de interpretación. Como
Duchamp, Vigo también podría haber afirmado
que la operación estética cuenta con
dos polos, aquel que hace una obra y aquel otro que
la mira, y que ambos poseen una importancia similar.*
Cuando en 1968 Vigo realizó sus "Poemas
Matemáticos Incomestibles" encerrando un
objeto misterioso en dos latas de atún vacías
y soldadas entre sí, seguramente ignoraba que
el sonido hermético que su trabajo atesoraba
ya resonaba con el de otro ready-made asistido, el
del ovillo que Duchamp encerró en 1916 entre
dos placas metálicas luego de esconder en su
interior algún otro objeto indeterminado cuyos
efectos al sacudir la pieza le dieron título: "With
Hidden Noise".
Como Duchamp, Vigo compondrá sus pequeños
museos personales, cajas de cartón en las que
irá almacenando desordenadamente las páginas-capítulos
de su novela interminable. Y al igual que Duchamp,
Vigo se confesará un artesano y nunca, hasta
el día de la fecha, abandonará su trabajo
como xilógrafo y su atracción por la
madera, herencia de una infancia transcurrida en contacto
estrecho con la carpintería de su padre: "el
olor del cedro en el aire, las ganas de correr a sumergirme
en la madera, entre los rulos de viruta tirados por
todas partes".** Con Macedonio, Vigo comparte
una actitud lúdica e investigativa hacia la
producción artística, un mismo deseo
de volver partícipe al espectador de un juego
estético cuya finalidad es el conocimiento más
pleno de sí mismo y una misma afición
por los títulos absurdos –prólogos
interminables en Macedonio y anteproyectos irónicos
en Vigo-. Como Macedonio, Vigo piensa en sus trabajos
como obras abiertas, reciclables, agregados efímeros
de partes que pueden eventualmente ser recombinadas,
vueltas a componer, resignificadas.*** Frente a la
obra terminada Vigo antepone el bosquejo, frente a
la novela de formación del carácter,
con su desarrollo orgánico y su remate concluyente,
Vigo antepone la trama policial, en la que la verdad
es fundamentalmente especulativa y los hechos un juego
de meras suposiciones incomprobables."
"La lógica del código estético
es quizás el objeto de todas las investigaciones
de Vigo. Su trabajo tiende a desnaturalizar las reglas
del juego del arte, a mostrar al código en tanto
sistema arbitrario sancionado por el consenso, o sea,
a demostrar efectivamente su historicidad. No hace
falta resaltar las dimensiones políticas de
un proyecto tal
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