| Muestra
Vía Satélite.
por José-Carlos Mariátegui y Miguel Zegarra
El satélite es el vehículo de transmisión
de un registro específico; la imagen paradigmática
de la periferia, en tanto punto y mirada externa focalizada
en un centro al que informa de su situación. El
registro transmitido a este centro configura imágenes
fragmentarias del paisaje periférico dentro de
un esquema de redes de información y estructuras
subordinantes.
El Perú está situado en la periferia del
paisaje cultural global. A través del proyecto
Vía Satélite esta naturaleza lo vincula
con otros puntos en el mapa global que recibirán
su información medial. Los diferentes puntos satelitales
delinean una nueva red de información bajo una
estructura de intercambio cultural que se encuentra al
margen de los ejes de subordinación.
Estos nuevos ejes conceptuales permiten que tanto los
artistas y curadores peruanos se conviertan en satélites,
teniendo por objetivo elaborar información y transmitirla,
respectivamente. Es así como la producción
cultural cruza fronteras para participar de la configuración
de una nueva e híbrida imagen global.
1. LA VÍA TECNOLÓGICA
Como formas artísticas post-industriales, el
video y la fotografía no son sólo modalidades
de arte a máquina, sino que desempeñan
funciones sociales como instrumentos culturales de poder
y de entretenimiento. En la actualidad son las formas
más precisas de retratar y documentar una sociedad
contemporánea acelerada y productivista.
La fotografía y el video son quizás los
desarrollos más innovadores y críticos
en la escena artística peruana contemporánea.
Esta producción no sólo denota las propuestas
de una generación de jóvenes creadores
que emplean la técnica como parte integral de
su cotidianidad, sino iniciativas que cuestionan -desde
diferentes perspectivas y metodologías- las estructuras
culturales mediáticas locales y globales, sus
posibilidades, limitaciones y signos de referencia.
Un eje temático articulador de esta producción
es la experiencia urbana, la cual produce distintos registros
y lecturas del entorno, referidos a vivencias privadas
y/o sociales. La diversidad de la experiencia urbana
en el Perú y sus representaciones fragmentarias
componen sus nuevos panoramas culturales, que definen
los criterios temáticos que agrupan las diferentes
propuestas de Vía Satélite.
Un primer acercamiento nos permite observar con cierta
claridad que las propuestas están vinculadas a
situaciones distintas, como a la crítica de la
influencia de los medios en la configuración de
nuevas identidades y nuevos paisajes; a la experiencia “portátil” del
paisaje urbano, en el registro del transeúnte
o pasajero, presente en la producción medial;
o a la elaboración de documentos, a partir de
la lectura crítica de los hechos sociales y sus
protagonistas por parte de los artistas, al relacionarlos
entre sí y construir nuevas historias. El artista
medial peruano no lidia con una sola de estas situaciones,
sino que las entremezcla dando origen a una hibridación
de metodologías y contenidos.
2. MEDIA MASS / ART MEDIA
Las prácticas del artista contemporáneo
tienen múltiples facetas, ya que no se adscriben
a un conjunto delimitado de medios o planteamientos artísticos.
En el caso de los media artists, el soporte material
es complementario del sentido de la propuesta, y ésta última
puede requerir de soluciones muy distintas. Sus producciones
no forman parte de los medios históricamente autónomos
o tradicionales, ni son privilegio de única autoría,
sino que integran procesos colectivos de elaboración
técnica.
Las artes visuales han entrado en una peligrosa alianza
con los mass media. La tradición por el reciclaje,
en la que buena parte de la producción medial
actual se ha transformado, está inmersa en el
contexto del desarrollo de los media y sus tendencias:
las modas y los estereotipos. El fenómeno de los
reality shows, el video clip o el estilo “cámara
en mano” han acabado por convertirse en una simple
aplicación fotogénica de los medios de
comunicación masivos. Sin embargo, frente a los
efectos uniformizadores de la TV, el arte medial puede
y debe interpretar activamente las tensiones entre realidades
psicológicas y sociales, estableciendo un espacio-imagen
hipotético al margen de la realidad accesible
desde los media.
En el ámbito de la crítica a los media,
el videoarte peruano actual ha reaccionado volviendo
a las virtudes de las primeras manifestaciones mediales
de los años sesenta y setenta[1]como la investigación
en las propiedades estructurales del audiovisual, en
un intento por abordar los procesos de producción
de la imagen. En Paisaje, Iván Esquivel cuestiona
mediante un gesto mínimo no tecnológico –un
vidrio transparente con la inscripción “paisaje”-
la eficacia del medio tecnológico para el registro
de un paisaje determinado. Elabora así una versión
portátil del paisaje al enmarcar -como lo haría
un lente fotográfico o de video- cualquier espacio
en el que sea colocado. Aquí, la mirada del espectador
completa la acción de registro. De esta manera
se regresa a un principio básico: el ojo se convierte
en el mecanismo biológico que activa la reproducción
de múltiples posibilidades de imagen. Este cuestionamiento
al medio también está presente en el video-pastiche
La imagen de Angie Bonino, de abierta crítica
a la pantalla [2] como medio de distorsión de
la realidad.
Sin embargo, es importante señalar que en la
escena internacional la reflexión artística
sobre los media es una temática superada por el
espíritu de nuevos paradigmas. Como afirmara Peter
Weibel, “el imaginario cinematográfico es
ahora el principal medio de referencia y debate del video.
Y no se trata del cine de vanguardia sino de las producciones
de Hollywood” [3]. En este contexto, propuestas
como La muerte de Eros, de Diego Lama, nos devuelven
los encuadres formales de cine combinados con la liberación
que ofrece el video, así como las integraciones
con otras artes, como el teatro, para formar una producción
híbrida pero que conserva elementos del imaginario
cinematográfico. Pese a la complejidad de su producción, ésta
tiene elementos fácilmente distinguibles que la
acercan al lenguaje del cine comercial y a la procura
de la perfección visual de las superproducciones
actuales.
Se abre así nuevamente una vieja discusión
sobre el cine y el video, pero en un momento en donde
los soportes de realización tienen características
técnicas muy similares. Hoy, mucho del lenguaje
visual y narrativo del cine se emplea como elemento de
atracción y comunicación en las propuestas
artísticas, estrategia similar a la que enfrentó el
video arte y la TV en los años 60. Sin antagonismos
aceptamos la condición mediática en el
público y apelando a ella introducimos por este
canal nuevos datos y negociaciones, como discutiremos
posteriormente.
Fruto de esta negociación, el cine comercial
también viene desarrollando formas alternativas
de producción, acercándose más a
lo experimental y medial. Y, si bien la producción
cinematográfica abunda, también abunda
la inmediatez en sus contenidos y la rápida caducidad
de sus mensajes.
3. EL SIMULACRO Y LA EXPERIENCIA URBANA
Las grandes ciudades se han convertido en el escenario
principal del arte contemporáneo. En ellas la
experiencia del tiempo en relación a la duración
de los acontecimientos.
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