| Muestra
Biosfera Kac
por Graciela Taquini
“Para mí el arte es un modo no literario
de reflexión filosófica, el arte es filosofía
material metida en el caos dinámico del mundo
sensible” . Eduardo Kac
Eduardo Kac no sólo es un artista de nivel
internacional, además es un teórico con
publicaciones especializadas en el tema del arte y
sus cruces con lo tecnológico y lo científico.
Un innovador que ha desarrollado nuevas plataformas
estéticas y nuevas categorías artísticas
como la “holopoesía”, el “bioart”,
o el “arte transgénico”.
Esta muestra propone proyectos que son considerados
obras vivas porque utilizan plantas, animales, genes,
bacterias o proteínas. La idea de vida como
proceso se encarna en el hecho de que durante estos
dos meses la muestra nunca va a ser experimentada de
igual manera. Cambios, mutaciones, diálogos
se desarrollarán tanto en las salas del Espacio
Fundación Telefónica como en la Red.
Como es habitual en las obras del siglo XXI, su recepción
no está basada exclusivamente en la contemplación,
en el goce retiniano o puramente intelectual. Los visitantes
locales y remotos deberán producir recorridos,
cambios en el punto de vista y acciones que modificarán
el estado de las cosas, sin que exista un solo camino
o un solo sentido.
Toda su obra formula preguntas acerca del origen y
el destino de la vida, y por supuesto, la posición
del hombre en este contexto. Su preocupación
es la vida, no como metáfora sino como principio
de creación. Al recurrir a la mezcla de diferentes
elementos y a la inclusión del tiempo, sus obras
poseen un carácter híbrido e inmaterial..
Kac es un artista globalizado que, sin embargo, articula
constantemente citas culturales basadas en la tradición
judeo/cristiana, o en el racionalismo base de nuestra
modernidad; también resuenan referencias a historias
personales, familiares, como el Holocausto o alusiones
a lo exótico y lo diferente. Lo formal es un
eje fundamental que va más allá de lo
exclusivamente conceptual y que trasciende la pantalla
o el objeto. Construye, pinta, modela de manera inédita
y con herramientas tecnológicas o biotecnológicas:
un conejo puede ser verde fluorescente, una planta
curvarse como una escultura orgánica, o un macrocosmos
mutante de bacterias recrearse con una estética
Madi.
Sus recursos temporales crean una tensión entre
la simultaneidad (tiempo real) y el tiempo cíclico
de la Naturaleza. Respecto a la espacialidad, tiende
a romper con la concepción euclidiana al combinar
espacios, reales o virtuales, locales y remotos, en
situaciones que suponen hasta el desplazamiento de
la autoconciencia del espectador.
Como Martín Buber, uno de sus más antiguos
referentes intelectuales, Kac no cree en la existencia
de un “yo” aislado. Considera que todo
ser dialoga en un contexto. Sus investigaciones apuntan
a la interacción y comunicación de seres
vivientes de todas las especies e incluso de seres
no vivientes, como máquinas y robots. Las obras
de arte, al no limitarse a la visualidad, son experiencias
vivas basadas en la reciprocidad contextual. El entorno
de la experiencia es recíproco, es decir, permite
tomar la iniciativa de interferir y alterar la obra
mientras nosotros somos modificados.
Sin ser científico ni tecnócrata encuentra
sus herramientas y recursos en esos campos, pero cuando
se apropia de los procedimientos de la ciencia y de
la tecnología suele invertir sus funciones con
el fin de darle un sentido poético y a veces
polémico. Cada una de sus realizaciones, que
son siempre diferentes, fundamenta una puesta en debate
más que una explicación panfletaria o
didáctica –muy pertinente en el contexto
en que vivimos, un mundo que asume la relatividad científica
y cultural. Preguntarse si lo que hace es arte, es
una verdadera falacia. Kac dice que no hace arte para
comunicar cualidades como la belleza, la fealdad, la
revulsión o la atracción, categorías
que han ido cambiando a lo largo de la historia. Su
estética es dialógica, intersubjetiva.
Y agrega: ”Para mí crear arte es comprometerse
con otro sujeto. Mi concepción estética
es un amplio examen sobre los limites y docilidades
de todas las formas de comunicación, ya existentes
o por descubrir e inventar”.
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