| Muestra
Un recorrido ético-poético en
clave amorosa
por Corinne Sacca Abadi, curadora
¿Cómo conectarse con las cosas que nos
mortifican sin alimentar el resentimiento en cada nueva
convocatoria al dolor?
¿Cómo expresar el desamparo y la carencia absoluta que nos sumerge
en la indignación sin ira,sin violencia,sosteniendo fresca la ilusión
utópica de un cambio profundo y verdadero?
Fabiana Barreda construye y deconstruye un recorrido ético-
poético elaborado como un manifiesto artístico-vital
con la impronta del tiempo que le to có vivir.
Su itinerario se inicia con el estudio del psicoanálisis
articulado con una formación rigurosa en artes
visuales, estudios filosóficos y sociales;paralelamente
incursiona activamente en prácticas curatoriales
y docentes nutridas por una vocación investigadora.
Es a partir de este variado repertorio de herramientas
para pensar y comprender integrado con una particular
sensibilidad y co n ex i ó n con los afectos más íntimos,
que la artista logra conceptualizar y materializar una
obra de notable síntesis y coherencia interna.Borges
decía que sus temáticas podían resumirse
en cinco o seis, tal vez siete;se refería a las
preocupaciones que obsesivamente habitan su obra y que
nos invitan a penetrarla desde infinitos lugares para
arribar a un centro, núcleo, eje que ordena el
todo. Así la obra de Fabiana transita por diferentes
espacios físicos desde una subjetividad que encarna
el alma y otorga cuerpo y sentido a la realidad más
pura y cruel. El Proyecto Hábitat se fue desplegando
por los espacios públicos de subterráneos
con su carga de no lugar y de pérdida,abrazó aeropuertos,
hospitales, hoteles, supermercados, en cada uno su mirada
introdujo nuevas realidades posibles, denunció sus
contradicciones y fundamentalmente cumplió con
un objetivo:abrir nuestra percepción a menudo
aletargada, aturdida, extraviada.Despertar nuestra sensibilidad
a partir de lo más ínfimo, del pequeño
gesto, del detalle;utilizando recursos materiales pobres,
cotidianos, que los excesos de los medios de comunicación
y la falta de urbanidad de la vida citadina han vuelto
invisibles.La obra de Fabiana Barreda actúa como
un pequeño y discreto dispositivo, con aspecto
por momentos ingenuo y lúdico que vehiculiza una
posibilidad para el espectador receptivo:la de recuperar
una visión lúcida y ética de la
realidad.
Las estrategias comunicativas giran alrededor de la casa,ese
espacio físico que nos construye interiormente,
que conforma una arquitectura afectiva y emocional que
habilita el despliegue de nuestro ser en la intimidad
de un hogar. Como el Aleph borgeano que "contiene
todo el espacio cósmico… el inconcebible
universo", las distintas versiones de Hábitat
de Fabiana recorren suburbios enajenados, ladrillos de
juguete,dulces florecientes comestibles, elementales
maquetas de acrílico, torrecitas de arena a merced
del capricho de las aguas en la orilla,los proyectos
nunca realizados de arquitectos de culto, los sueños
alucinados por artistas extravagantes y geniales. Otros
sueños que remiten a las necesidades básicas
de vivienda que llevan tatuado en la piel la joven del
video y que acaricia con su mirada impregnada de deseo,
insisto deseo, cuando en realidad se trata de la más
estricta y básica necesidad. Parada frente a la
Casa de Gobierno la joven peregrina por el espacio de
la Plaza de Mayo con una casita elemental de acrílico
translúcida en su mano a través de la cuál
nos audita para que veamos la Casa Rosada,la Pirámide
de Mayo, los edificios del poder oficial,el espacio de
lucha,de ronda, de confrontación, convertido de
pronto en itinerario poético amoroso de una joven
que exhibe su ausencia,su transparente casa-no, su fragilidad
y desamparo. Todo esto transcurre en un contexto de lucha
tan paradigmático para los argentinos como la
Plaza de Mayo. Allí mismo suenan acordes de una
música apacible,casi un himno a la concordia.
Un ruego por la reflexión y la conexión.
Con humor, con amor, con dolor, con esperanza.
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