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Getting Over | Video-instalación

julio de 2004

 

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Getting Over | Video-instalación

por Lic. Corinne Sacca Abadi, curadora

"Mi pensamiento va a lo que no tiene Ni nombre ni sentido... La de mayor pureza sigue siendo la forma Que transminó la bruma al disolverse, La nieve pisoteada es la única rosa".
Ives Bonnefoy

La ilusión de la unidad hombre- mundo sostenida en el arte a través del ideal clásico o del naturalismo contemplativo del siglo XIX ha caído hace largo tiempo. El Romanticismo propuso una recuperación de la relación con la Naturaleza desde una nueva subjetividad profundamente individualista; la fascinación por el paisaje devino en algo más que un espectáculo maravilloso con tintes pasionales; el sueño utópico de un encuentro con lo más íntimo y verdadero del sujeto era mediado por la Naturaleza. La búsqueda del paisaje virginal, originario, indomable y exótico potenciaba vivencias de gran intensidad emocional.

El hombre contemporáneo interviene sobre el mundo natural -para bien y para mal- con un nivel de sofisticación tan extraordinario que nos sorprende, desconcierta, enciende las alarmas y –algunas veces- nos brinda esperanzas.

Los cuestionamientos éticos y las furiosas polémicas desatadas se mantienen aún en circuitos que pocas veces logran una praxis transformadora de la realidad. Los avances actuales en ingeniería genética y su potencial futuro, impensables hace pocos años, y sus correlatos en la promesa de prolongación de la vida, y la cura de enfermedades no logran evitar que el fantasma de la catástrofe se encuentre ya instalado en el imaginario colectivo. Sin embargo, la pasividad es la respuesta más generalizada. Varios movimientos ecologistas internacionales han logrado quebrar, parcialmente, el velo que cubre la dolorosa realidad para penetrar en la conciencia colectiva, aunque sea unos instantes, a menudo no mucho más de lo que dura la imagen de una acción de alerta aparecida en los medios de comunicación. Las estadísticas que ponen cifra a los daños ya causados al planeta son escandalosas, sin embargo la expectativa futura lejos de corregir su camino de autodestrucción, multiplica los riesgos geométricamente. No se trata del mal absoluto sino de la banalidad del mal, de su trivialidad y la indiferencia que nos mantiene ajenos de nosotros mismos con una sensación de impotencia y culpa frente a lo que pareciera irremediable. Para producir un cambio sustantivo en este estado de cosas no alcanza con lograr una mayor conciencia ecológica y una nueva voluntad política. Felix Guattari afirma que una revolución ecológica-ecosófica- sólo puede hacerse a escala planetaria, como parte de una imprescindible revolución cultural, política y social. Para restituir el equilibrio y la defensa de la Naturaleza físicamente amenazada hay que lograr una modificación de los sistemas de pensamiento que lo sustenta. La clave del cambio es el rechazo de los sistemas que tienden a la uniformidad y al control absoluto para respetar la biodiversidad, la pluralidad en todas sus facetas tanto biológicas como culturales, económicas, formales, estéticas. No debemos reducir la complejidad del ecologismo a una mayor sensibilidad en la defensa del medio ambiente sin incluirnos como parte fundamental en él, lo que nos obliga a replanteamos nuestra propia naturaleza. Para lograr una armonización de la ecología social, ambiental, y subjetiva (la del individuo) Guattari nos recuerda que no sólo existe en la actualidad, una creciente degradación de la ecología ambiental, sino de todas ellas, en la medida en que son interdependientes.

La video-instalación Getting over de Andrea Juan profundiza sus reflexiones sobre la línea de sus trabajos anteriores desarrollando un paradigma que recorre la semántica del accidente, la emergencia y la catástrofe en diferentes contextos. Esta nueva producción extiende los límites de su estrategia comunicativa al implicar mas profundamente al espectador incluido esta vez en el centro de la escena. La obra se propone confrontar al visitante con su propia destrucción propiciada por la acción violenta de gigantescas masas de hielo que se fracturan y volúmenes de aguas furiosas y sin control desplegadas en una magnificencia sin orillas. El espectador se encuentra a sí mismo inesperadamente en la pantalla, su silueta corporal aparece recortada y proyectada dentro de los escenarios registrados en los glaciares patagónicos. Una compleja articulación de cuatro proyecciones simultáneas de videos diferentes nos envuelve, incluyendo el piso sobre el que estamos parados dando lugar a una experiencia fascinante, vertiginosa y también perturbadora. De pronto hemos quedado integrados en un espacio sublime y milenario en pleno desgarro, y cuya fractura parece provenir del interior de sí mismo. La desintegración de los glaciares metaforizan al sujeto contemporáneo habitante de un mundo inhóspito que promueve la disolución de sí mismo y de su medio ambiente.

La obra pone en cuestión al sujeto contemporáneo confrontado consigo mismo y con su entorno, generando emociones de gran intensidad que no pueden soslayar una lectura crítica de la experiencia. Las pistas que Getting over formula requieren la reelaboración de un espectador activo. En este trabajo se conjugan los tópicos recepción y performance en la actividad lúdica y crítica del espectador- participante de una experiencia estética compleja.

La puesta en abismo del sujeto produce también la puesta en abismo del estatuto de lo real. La realidad del espectador que ingresa a una sala de exhibiciones se funde mediante la edición técnica con su realidad virtual, como protagonista de una proyección en la que se observa a sí mismo observando la escena que lo incluye.

La obra conmueve y convoca las emociones más arcaicas, los miedos más antiguos en consonancia con la antigüedad del espacio físico en que transcurre la escena. Un impensable miedo a la muerte de todo lo viviente, un terror al desborde sin fin, ilimitado y absoluto aparece frente a la furia desatada por una Naturaleza herida de muerte que se adueña del poder para autodestruirse.

Afortunadamente la esperanza también está instalada entre nosotros, las obras artísticas se constituyen en un testimonio de ella.

La obra conmueve y convoca las emociones más arcaicas, los miedos más antiguos en consonancia con la antigüedad del espacio físico en que transcurre la escena. Un impensable miedo a la muerte de todo lo viviente, un terror al desborde sin fin, ilimitado y absoluto aparece frente a la furia desatada por una Naturaleza herida de muerte que se adueña del poder para autodestruirse.

Afortunadamente la esperanza también está instalada entre nosotros, las obras artísticas se constituyen en un testimonio de ella.

Rescue (2001))
Una travesía accidental
La trayectoria artística de Andrea Juan sostiene una coherencia lógica que se vertebra en una idea clave: la violencia. Pero la referencia se torna cada vez más oblicua y sutil, cabalga montada en la urgencia por el acto de salvar una vida, una obsesión por la emergencia y el peligro inminente es el telón de fondo de sus trabajos en los que una distancia afectiva impide la irrupción del dolor, apenas sugerido. Dos videos diferentes y complementarios proyectados en la sala generan un cruce de imágenes y sonidos inesperados manteniendo la unidad del concepto. La realidad que percibimos se bifurca al instalarse un simulacro visual. Surgen interferencias en la visión.


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