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Exposiciones
 
 

Colección Telefónica de Argentina

abril - junio 2004

 

SÍNTESIS
MUESTRA
ARTISTAS
OBRAS
 
 
 
Colección Telefónica de Argentina

por Lic. Corinne Sacca Abadi, Curadora

“El arte es la prueba de que la vida no alcanza.” Autor anónimo “El arte es un remedio contra la naturaleza imperfecta y fragmentaria de la vida. Arnold Hauser“Crear es esa posibilidad de inventar ser.” Julio Cortázar

El Espacio Fundación Telefónica se propone como un ámbito propicio para fortalecer los lazos comunitarios y reafirmar sin vacilaciones el vasto y fructífero universo de la educación y el arte. Este Centro Cultural es un sitio privilegiado para la experimentación por cuanto ofrece tecnología de última generación para el desarrollo de diversas expresiones. Y ello está en línea con los fundamentos filosóficos de la Fundación Telefónica, que realiza proyectos que produzcan un cambio mensurable en las comunidades donde se efectúen. Trabaja en cuatro áreas temáticas: telemedicina, teleasistencia y discapacidad; promoción social y cooperación; cultura, y educación. Las acciones realizadas se basan en la búsqueda de mejoras en la calidad de vida de las personas mediante la aplicación de las nuevas tecnologías de la información y de las comunicaciones.

La presentación de la “Colección Telefónica” otorga sentido al coleccionismo al hacer visible el patrimonio artístico atesorado, ofreciendo al público -haciendo público – su tesoro, en tanto thesaurus, como un conjunto de valores conservados. La lectura de esta exposición ofrecerá un valioso aspecto de nuestras artes visuales e invitará al espectador a descubrir el diálogo entre las diversas poéticas que la integran. Uno de los aspectos que más nos interesa profundizar es el encuentro abierto con el público, necesitamos espectadores activos, curiosos y participativos. Ellos son los destinatarios de nuestro trabajo.

La clave del coleccionismo es la experiencia estética compartida. La pasión por reunir piezas subjetivamente valoradas acredita una historia tan antigua como la Humanidad misma. Las primeras huellas del coleccionismo aparecen en los ajuares funerarios egipcios y en los tesoros griegos. En el siglo V a.C. se daba el nombre de “pinacoteca” a un ala de la Acrópolis de Atenas. En Grecia el Mouseion era un templo dedicado a las musas inspiradoras de las artes. En el año 300 a.C. se construyó en Alejandría un conjunto de edificios denominado Mouseion que responde a una concepción más actualizada de museo: un espacio que alberga objetos valiosos de la historia, pero que además se abre al público para el estudio, intercambio y reflexión crítica desde un contexto contemporáneo.

En Roma se reunieron grandiosas colecciones producto de los botines de guerra. Los saqueos de Siracusa en 212 a.C. y de Corinto en 146 a.C. posibilitaron que los templos romanos se nutrieran de la cultura griega. Pompeyo, Cicerón y Julio César se enorgullecían de sus tesoros artísticos. Ya en la Edad Media, las obras más valiosas se hallaban en las iglesias, como San Marcos en Venecia y Saint-Denis cerca de París. El emperador bizantino Constantino VII y Carlomagno formaron extraordinarias colecciones de objetos de arte. El Renacimiento estimuló la valoración y el descubrimiento de la Antigüedad clásica; los humanistas incentivaron el interés por estudiar distintas ramas del conocimiento y esto dio lugar a la reunión de colecciones de objetos, algunos muy extraños. Mucho tiempo antes de crearse los museos actuales existían los denominados “gabinetes de curiosidades”; eran sitios semiclandestinos dentro de los palacios destinados a ser compartidos exclusivamente con amistades íntimas. Allí, los señores reunían las maravillas, rarezas o monstruosidades que habían podido conseguir, desde plantas desconocidas, animales exóticos, criaturas con malformaciones y obras de arte en una misma colección. Los unía cierta pasión por lo prohibido y una curiosidad transgresiva, a menudo dichos gabinetes incluían obras de alto voltaje erótico. Hacia el final del Barroco se consolidaron las grandes colecciones reales y privadas, base de los museos europeos. Las más destacadas eran las de los Papas en Roma, de los Habsburgo y los Borbones en Madrid, de los Médici en Florencia, de los Borbones en París y de los Romanoff en San Petersburgo. Se logró promover el desarrollo de las artes y se crearon las primeras colecciones, pero tuvieron que pasar muchos años hasta su democratización. Los Museos Vaticanos sólo podían ser visitados por el común de la gente el Viernes Santo de cada año, y los nobles reservaban el goce del arte para sus amistades. Las colecciones eclesiásticas y de los reyes de Francia fueron nacionalizadas en 1793 por un decreto del Gobierno Revolucionario y, ese mismo año, el Palacio del Louvre abrió sus puertas al público con el nombre de Museo de la República.

Ya hacia fines del siglo XX los grandes museos contemporáneos fueron denominados las “nuevas catedrales”, por su convocatoria multitudinaria y su efecto de promoción turística. Los museos actuales han renunciado a ser una vitrina donde almacenar objetos valiosos para convertirse en sitios de producción e investigación artística. Los centros culturales contemporáneos adquieren un notable protagonismo a partir del dinamismo que despliegan y de la incorporación de variadas propuestas artísticas.

La exposición de nuestra colección es una oportunidad para abrir, aún más, nuestras puertas a la comunidad. Asumimos una fuerte responsabilidad junto con otras fundaciones de nuestro país frente a demandas educativas y socioculturales. Nuestras frecuentes, y a menudo dramáticas crisis, nunca superadas del todo, nos impulsan a unirnos en nuestras dificultades y esfuerzos para redoblar la apuesta solidaria con el conjunto de la sociedad argentina.

Pero no estamos conformes, aceptamos nuestros sueños y proyectos con la esperanza de incrementar nuestros logros en el mediano y largo plazo. La revolución permanente de las nuevas tecnologías nos obliga a una constante actualización y adaptación -a menudo traumática- a los nuevos códigos de interacción social y de convivencia globalizada. Es por eso que, en un futuro próximo, nos proponemos incorporar a la “Colección Telefónica” obras de artistas que trabajen con las nuevas tecnologías. Nos planteamos consolidar la hemeroteca, la mediateca, ampliar nuestra biblioteca y también reunir un registro de experiencias de arte efímero. Observamos con interés una tendencia a la fusión de todas las artes en expresiones multimediáticas, se proponen cruces entre el video, la fotografía, el teatro, las performances, las esculturas, las pinturas, arte por internet y el arte efímero. Es un hecho prometedor comprobar que en las últimas ediciones de las grandes convocatorias artísticas internacionales se han sumado la arquitectura, la música, la danza y el cine.

Los sistemas contemporáneos de producción de la obra de arte ponen en cuestión siglos de recorrido por ámbitos que están desacralizándose en un camino sin retorno. Lejos del optimismo tecnológico ingenuo y en función de la búsqueda de reivindicar el derecho a una mejor distribución de esos recursos, es que aspiramos a una utilización lúcida y humanizada de la tecnología.


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