Estás en: Arte y Tecnología / Exposiciones Pasadas

 
 
Exposiciones
 
 

Arrabales del Vacío.
Una topografía sonora de Thomas Köner.

del 16 de septiembre
al 23 de octubre

 

SÍNTESIS
MUESTRA
ARTISTAS
OBRAS
 
 
 
Muestra

“¿Se puede narrar el tiempo, el tiempo como tal?”
Holger Brikholz

(del Catálogo de la muestra Monitoring 2004 en Kassel, Alemania).

En su novela La Montaña Mágica, Thomas Mann dedica un capítulo entero a la representación y la experiencia del tiempo. El punto culminante de sus reflexiones acerca del fenómeno temporal es la imagen de un paseo por la playa, en la que la monótona uniformidad de las cosas hace que el tiempo parezca dilatarse hasta lo infinito y, a la vez, contraerse en un solo punto.

La imagen del cruce de dos calles flanqueadas por edificios que Thomas Köner muestra en su instalación digital Arrabales del vacío está completamente desprovista de una fisonomía: nada indica de qué lugar podría tratarse. No hay carteles ni publicidad alguna a la vista. Ni siquiera existen rastros reconocibles de humanidad; sólo unas pocas ventanas iluminadas y algunos destellos de luz en las calles suponen la existencia de personas. La imagen está callada, no cuenta una historia. No es más que el retrato de un lugar. Se ven una calle y un estacionamiento. Las condiciones del clima cambian cada tanto y algunas nubes de niebla se deslizan cuidadosamente sobre la escena. No se ven personas. La secuencia visual está dada por imágenes aisladas que sólo insinúan el paso del tiempo, pero no terminan de representarlo.

Para producir Arrabales del vacío, Köner recurrió a 200 Fotografías. Obtuvo el material que utilizó con una cámara web de esas que están dispuestas para el control del tránsito. La cámara envía sus imágenes a través de internet, de donde Köner las tomó y editó en forma de un video. La imagen es la de un lugar en el norte de Finlandia, casi sobre el círculo polar, donde las heladas permanentes y la oscuridad propia de la estación del año que corre, la determinan durante gran parte del día. Para Thomas Köner, el frío constante condiciona a una percepción más aletargada y, en consecuencia, más intensa.

Según él, incluso el oído se agudiza, generándose una suerte de hastío que se convierte en el umbral a través del cual se accede a los espacios. La pista de sonido de Arrabales del vacío contribuye a este aspecto: cada tanto se oyen ruidos de fondo, chicos jugando, sonidos apenas perceptibles desde lejos, pero que, ante la imagen desierta, se escurren por detrás de ella como si se tratara de recuerdos.

Para Lars Svendsen, el hastío resulta de la congoja por la infancia perdida: “No queremos aceptar que poco a poco debemos abandonar aquel mundo mágico de la infancia repleto de cosas nuevas y palpitantes. Nos quedamos encallados en algún lugar entre la infancia y la adultez, una especie de eterna pubertad, cuya marca particular es el hastío.”

Köner cuenta que durante su infancia ha vivido en uno de estos suburbios, en los que la noche se alimenta del deseo de un mañana mejor.

¿Qué haríamos si esta noche perdurara?

 

 


::volver::