Nekane Aramburu
BlueSky puede
ser considerado como una etapa fundamental en la obra
de Francisco RUIZ DE INFANTE, ya que incluye y amplifica
algunos de los más importantes ejes de su trabajo
desde el 2001.
En la trayectoria de este artista todo está interconectado.
Ideas germinales que aparecen como intuiciones en un
momento, son desarrolladas como grandes temas en otros,
hay caminos que se cierran, trenes de alta velocidad,
pozos abiertos por la mano de un radiestesista pertinaz,
charcos de aguas estancadas sobre los que flotan hojas
y bichos muertos, centrifugadoras, seres que están
sin estar… Las luces aun permanecen encendidas.
Veinte años no es nada. Podríamos situarnos
en un único tiempo (el de la creación)
o diseccionar en cuatro grandes periodos el trabajo de
este artista fuera de formato1 que transita entre la
instalación, las acciones efímeras, el
activismo pertinaz, los proyectos colectivos o el video
en su estado más experimental.
Si consultamos su extensa bibliografía o sus escritos
(que genera meticulosamente como un entomólogo
tenaz), observaremos que la propia fluidez y transitoriedad
del proceso creativo del autor, en apariencia serpenteante
entre medios y módulos ubicuos, se revela finalmente
como algo que viniera a emerger de un minucioso plan
preestablecido.
La genealogía de sus trabajos se inserta en grandes
proyectos temáticos unidos por engranajes perfectamente
sincronizados. Esta genealogía procesual puede
dividirse en : Castillos bajo el agua (1988-1992), Centro
de tránsito para adolescentes (1992-1994), Los
lobos (1994-2001) y su actual bloque temático,
el Tronco Ecosistemas. Unos momentos y otros se retroalimentan
como unidos a tubos de respiración o redes eléctricas
pertenecientes a un mismo Tiempo; un tiempo donde la
palabra Real ha perdido su significado.
A través de Ecosistemas el autor intenta entender
y cartografiar el mundo emprendiendo la organización
de subsistemas dominados por la arborescencia y la hipertextualidad.
En definitiva se inventa una metodología para
la observación y clasificación de la información;
pretende construir, detectar y analizar el entorno de
nuestra realidad.
BlueSky, siendo una de las ramas más
inquietantes del tronco Ecosistemas, desarrolla la idea del Laboratorio
de Ficciones; un organismo que piensa y se piensa en un mundo alineado
por la realidad subjetiva, la manipulación, el miedo, la autosugestión
y la caza al error.
Desde este laboratorio, se empieza a idear una especie
de complot donde uno puede imaginarse a científicos,
artistas, poetas, filósofos o incluso economistas
trabajando para intentar detectar, a través de
extrañas experiencias, los túneles que
entrelazan polisemias vertiginosas.
Físicamente la tonalidad del cielo se debe sobretodo
a la interacción de la luz del sol con la atmósfera.
El color de ese efecto óptico ha sido siempre
un elemento recurrente del ideal óptimo en las
culturas humanas.
El azul, a la par que se manifiesta mas intenso en el
cielo, hace incrementar proporcionalmente el grado positivo
de la afirmación-estado por contraste a un cielo
gris cargado de nubarrones. Un cielo azul es una terapia
y una puerta abierta al paraíso. El uso dado por
publicidades, políticos, religiones, cadenas de
televisión y empresas de todo tipo da buena cuenta
de ello. El cielo azul es un envoltorio frío para
arropar la ilusión.
Vivimos inmersos en un gran simulacro. Eso es estar en
el BlueSky; reconocer que
nos rodea una Gran Holografía de un mundo caótico
y atomizado por la cual podemos deslizarnos con menos
riesgos si logramos entrenar nuestra percepción
y comprender su compleja naturaleza.
Wittgenstein sostenía que la verdad es una representación.
El espacio expositivo se convierte así en el lugar último
de la transmisión y la comunicación de
la experiencia. La forma más adecuada de mostrar
este BlueSky es darle el
formato de una Empresa, entre lo real y lo imaginario,
con un gran neón por delante como el de cualquier
corporación multinacional.
Una red tentacular une todas las apariciones públicas
del proyecto BlueSky. Su
principal estrategia para desarrollarla es la de inocular
actos en espacios y tiempos diversificados: Exposiciones,
conferencias, Internet, publicaciones, aplicación
de un determinado marketing, alianzas con otros artistas2,
evolución de las instalaciones mutando o realizando
ecos en varios contextos…
Las palabras “contaminación” y “complicidad” activan
su compresión y expansión.
Tras varias presentaciones-test en Francia, España,
Turquía y Alemania, es en Argentina donde podrá verse
por primera vez el proyecto de manera consecuente, con
una extensión de espectaculares instalaciones
/ punto de inflexión y numerosos trabajos inéditos.
En BlueSky :
Laboratorio de laboratorios, un gran plano organiza
la "dramaturgia de la visita" y jerarquiza
el laberinto imbricado de las zonas de la exposición
(los diferentes laboratorios).
El conjunto de instalaciones está concebido como
una serie de elementos intercomunicados y por lo tanto
intercontrolados, aunque cada pieza guarda su independencia
funcional (centro de vigilancia de pasados recientes,
biodôme, bancos de pruebas, acelerador de agitaciones,
simulador de vuelo, disco duro, puestos de control en
circuito cerrado…).
• Una nueva serie de vídeos (secuencias audiovisuales en el espacio)
ha sido producida específicamente para la muestra. Cada uno de ellos
nos adentra en un mundo de diálogos cibernéticos que operan con
códigos criptográficos.
Los videos BlueSky se manifiestan
con comportamientos rítmicos que nos hacen descubrir,
literalmente, la energía del intra-frame.
• La orquestación sonora de la exposición es globalizante
y contamina completamente los espacios intermedios gracias a la ubicuidad del
sonido.
Todos los sonidos son emitidos de manera altamente polifónica
por las obras-dispositivos-seres de la exposición.
Códigos, pseudos morses, interferencias y chasquidos
van adquiriendo protagonismo como lenguaje al tiempo
que el espectador avanza en su visita.
En BlueSky la diversificación
de las relaciones obra/espectador (participativas, frontales,
inmersivas, discretas, espectaculares…) es tenida
particularmente en cuenta.
• En BlueSky, la telepresencia nos sitúa
en el espacio de la desmaterialización, donde la acumulación
de mensajes, crea la sospecha de una ausencia de mensajeros.
En el territorio de las simulaciones, las preguntas simples
se transforman en complejas : ¿El cielo es azul?
Con BlueSky nos
adentramos en un territorio inexplorado. No solo en el
espacio ubicuo, proliferante y evolutivo de los laboratorios-instalaciones
de RUIZ DE INFANTE, sino en una sofisticada plataforma
de libertad y ruptura, de códigos y conjuros sin
desvelar por los que el autor (y sus cómplices)
avanzan y nos arrastran.
1. Artes Fuera de Formato : las que difícilmente
pueden medirse, pesarse, colgarse o guardarse; las que
utilizan el tiempo, el cuerpo, el espacio, la imagen
y el sonido como materiales maleables; obras en las cuales
la presencia del espectador es a menudo un elemento sustancial
del proyecto.
2. Desde el 2007, varios artistas de generaciones y contextos
creativos diversos (Christian Sebille, Fanny Chassot,
Paul Guilbert, Anne-Lise Le Gac, Olga Mesa, Felix Ramon,
Lidwine Prolonge y Paul Souviron) trabajan individualmente
o en colaboración con FRI en la construcción
de varias de las células BlueSky.
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